Sierra Mágina

Por Manuel Morillas Sánchez

Comendador numerario de la Orden de la Cuchara de Palo. Ingeniero de Organización Industrial

 

Vivimos días grises. Aunque la esperanza nos alienta a seguir disfrutando de cada rayito de Sol desde nuestros balcones, aunque el deber de agradecimiento nos impulsa a aplaudir con fuerza a quienes luchan contra el “bicho”, aunque la solidaridad nos mueve a colaborar en campañas de ayuda para con los más necesitados, no dejan de ser días grises.

Son días tristes, que van construyendo en nuestro más profundo interior una pétrea pero intangible estatua, usando como ladrillos la pena por quienes nos están abandonando en soledad y el sentimiento de compasión profunda por quienes aún están en la batalla de las UCIs, y como argamasa el desasosiego por el futuro incierto y la desesperación empática para con quienes van a ver afectada su economía -e incluso su subsistencia- tras esta pesadilla.

Ésa es la realidad, no podemos negarla. Y a veces, por mucha fuerza interior que tengamos, no podemos evitar que día a día esa construcción avance. Pero sí que quizás estamos aún en disposición de darle forma, o al menos de elegir entre dos formas para esa estatua: paloma o águila.

El Maestre Prior de la Orden de la Cuchara de Palo, quien suele hacer referencia a la elocuente frase “Si quieres ser águila, no vueles con palomas”, decía hoy en nuestro grupo de WhatsApp: ¡Es una alegría tener águilas en nuestra “familia”! Y lo hacía a colación de la noticia de que investigadores de la EPS Linares -cuyo Director, Sebastián García, es miembro de la Orden- están desarrollando un sistema de detección de arritmias cardíacas para pacientes con Covid-19. En dicho proyecto, cuyo investigador principal es también García, participa personal sanitario e ingenieros, y va a permitir reducir los tiempos de reacción ante situaciones críticas de esos pacientes.

Y, si seguimos hablando de “águilas”, otro ejemplo es el también miembro de la Orden Ángel Llavero. Su empresa, SICNOVA 3D, tardó horas en comenzar a producir pantallas protectoras con impresoras 3D en cuanto se supo de la necesidad e importancia de estos elementos de protección. Pero, más allá de ello, este referente de la industria linarense se puso en el puesto de coordinación para poner en contacto a fabricantes particulares (makers, o XauenMakers como se ha llamado al grupo de éstos en Jaén) que imprimen en su casa pantallas con impresoras domésticas y organismos, instituciones y particulares que requieren del uso de las mismas. Toda una red de solidaridad. Red que contó con el apoyo económico y logístico del Ayuntamiento de Linares, cuyo regidor Raúl Caro -también compañero de Orden- está comprometido con el desarrollo de la comarca y ha volcado sus esfuerzos en exportar seguridad allá donde se necesite.

Éstos son solamente unos pequeños ejemplos, en nuestro entorno más cercano, de cómo es posible volar alto incluso en días grises. Y, por suerte, estamos viendo miles de ejemplos de gente que -en todos los ámbitos- está batiendo con fuerza las alas de su erudición, su bonhomía y su capacidad de sacrificio para superar cuanto antes esta tragedia: nuestros queridísimos sanitarios, las FFCCSE haciendo un esfuerzo ímprobo, funcionarios dando el 200%, el personal de comercio, de limpieza y de transporte, políticos comprometidos que trabajan sin mirar el reloj, ONGs que se coordinan para mejorar su eficiencia, asociaciones vecinales y culturales que aportan la labor de sus miembros desde las casas, grupos y particulares que organizan recogidas de fondos para material sanitario y de protección, organizaciones patronales y sindicales que están prestas a aportar su conocimiento y estructuras, profesionales que construyen centros temporales de atención, agricultores que desinfectan con sus tractores… Y todas y cada una de las personas que ejercen su responsabilidad evitando exposiciones innecesarias.

Miles de ejemplos. Millones de ejemplos que nos recuerdan que, también hoy, se puede seguir volando alto incluso en días grises.